Además, sus palabras se produjeron en el contexto del planteamiento de la necesidad de que se realicen debates por televisión, hecha por el comentarista de Blu Radio Nicolás Uribe.

Ochoa mencionó el nombre de Vélez, por presión de sus compañeros de Blu Radio, luego de un comentario en el que habló mal de él, sin mencionar su nombre, pero asegurando que “todos saben de quién estoy hablando”.

“No quiero traer a colación ningún nombre en particular, pero hemos visto casos larguísimos de foros, incluso de debates en televisión, donde claramente el sesgo del moderador era evidente, y lo vimos en las últimas elecciones presidenciales, y no quiero dar el nombre del personaje”, dijo Ochoa.

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Ochoa se refería al debate presidencial de Caracol Televisión que moderó Luis Carlos Vélez en mayo de 2014, y que llevó incluso a que los candidatos amenazaran con retirarse.

El sesgo que vio Ochoa entonces fue resultado de la mecánica del debate, las reglas del juego, que incluían “no atacar al rival”, y que Vélez hizo cumplir estrictamente, incluso interrumpiendo las intervenciones de los candidatos: Marta Lucía Ramírez, Enrique Peñalosa, Óscar Iván Zuluaga, Clara López y Juan Manuel Santos. El problema es que quién decidía qué era una réplica era Vélez, y no siempre –de acuerdo con los candidatos- acertó, lo que le quitó fluidez al debate.

Además, no gustó para nada el tono dictatorial con que lo hizo. Obviamente, los afectados interpretaron las intervenciones de Vélez como sesgo.
Para Nicolás Uribe, sin embargo, es la televisión la que puede ofrecer debates sin sesgo.

“La única garantía aquí es el tema de televisión, con unas preguntas abiertas, a través de un proceso de selección, con unas agendas coordinadas, de manera anticipada, pero donde los colombianos podamos comparar, porque ciertamente se requiere a estas alturas del partido, 2 meses antes de selecciones, un debate donde todos participen”, dijo Uribe.

Nicolás Uribe y Héctor Riveros destacaron los sesgos que hay en otros debates organizados con gremios, donde –dice Riveros- se llega al extremo de hacer firmar a los candidatos compromisos con causas y sectores.