“Yo conozco a Álvaro Uribe Vélez, he visto cómo siempre le ha puesto la cara a la justicia y a cualquier infamia, y puedo decir los siguiente: yo creo, ciegamente, en la honorabilidad de él”, dijo Iván Duque frente a la pregunta que le formuló Camila Daleman, administradora pública de profesión.

Ni siquiera cuando Daleman lo apretó, Duque respondió “Yo no contesto una pregunta hipotética sobre la culpabilidad de una persona que considero es honorable”.

¿Pero cuál es la respuesta políticamente correcta que muchos están esperando del candidato?

“Respetaré las decisiones judiciales y la división de poderes”. 

Por división de poderes se entiende que existe el Ejecutivo (que lo encarnaría él si gana las elecciones), el Legislativo (el Congreso) y el Judicial (las cortes, los jueces).

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Esta respuesta es importante por varias razones.

La primera es que marcaría independencia con el expresidente,  que los otros candidatos, analistas, opinadores y gente del común se han empeñado a mostrar como el titiritero que mueve a Duque.

Segundo, porque controvertiría la acusación de que el mayor riesgo de venezonalización lo encarna él, no Gustavo Petro, ya que, como ocurre en ese país, pretenderá manejar el poder judicial.

Tercero, como una extensión del anterior, controvertiría la acusación de que su propuesta de reforma de la justicia (que quiere acabar con tantas cortes y dejar solo una con salas especializadas) lo que busca es acabar con los procesos que hay contra Álvaro Uribe Vélez.

Esta última acusación (de por qué va a acabar con las cortes) fue reiterada anoche, casi a la misma hora en que Duque evadía la respuesta, por el candidato de izquierda Gustavo Petro en el en el programa de entrevistas ‘Pregunta Yamid’.

Las investigaciones contra Uribe tienen que ver, entre otros, con la manipulación de testigos y nexos con el paramilitarismo.