Sin duda, uno de los temas que debe enfrentar Iván Duque en los debates es su relación con el expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez. En la emisión de ‘El país de los jóvenes’, de este martes, le hicieron dos preguntas al respecto:

La más puntual fue la de Camila Daleman, administradora pública de profesión, que le dijo a Duque: “Para nadie es un secreto que varios de sus copartidarios tienen muchas investigaciones encima, le hablo específicamente del caso de Álvaro Uribe Vélez, quien tiene 276 investigaciones. Suponiendo, que en alguna de esas termine siendo culpable y suponiendo que usted llegue a ser presidente, ¿cuál va a ser su accionar al respecto?”.

Duque respondió: “Yo conozco a Álvaro Uribe Vélez, he visto como siempre le ha puesto la cara a la justicia y a cualquier infamia, y puedo decir los siguiente: yo creo, ciegamente, en la honorabilidad de él”.

Pero no contestó la pregunta y en su lugar aseguró que “lo que más genera desconfianza en el sistema judicial de nuestro país es ver criminales de lesa humanidad, que han asesinado, secuestrado, extorsionado, reclutado niños, llegar ahora al Congreso en tapete rojo y ver a la justicia persiguiendo a personas honorables”. Camila le pidió nuevamente que contestara su pregunta, y Duque se limitó a decir:

“Yo no contesto una pregunta hipotética sobre la culpabilidad de una persona que considero es honorable”.

Esta es una respuesta recurrente en Duque, que ya se ha negado a hablar sobre este tema en otras ocasiones.

Por otro lado, Laura Ruano, estudiante de Relaciones Internaciones, citó un dato del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que indica que “el 52 % de la tierra en Colombia está en manos del 1.5 % de la población”, y le mencionó el ejemplo de El Ubérrimo, finca agropecuaria que pertenece a Uribe.

Cabe recordar que ese terreno, ubicado en los municipios de Montería y San Carlos, Córdoba, aparece mencionado en un informe de la Contraloría, de 2017, sobre la “posible acumulación irregular de predios de origen baldío” que constituyen un total de 11 predios de 103 hectáreas, sobrepasando por mucho lo determinado por la Unidad Agrícola Familiar (UAF), que establece cuánta tierra necesita una familia campesina para vivir dignamente, y que para la zona está en un promedio de entre 10 y 23 hectáreas, reseñó en su momento El Heraldo.

Frente a eso, la pregunta concreta de Laura a Duque fue qué haría para redistribuir la riqueza y acabar con la concentración de la tierra en tan pocas manos. Sin embargo, Duque no contestó concretamente.

Primero le dijo a Laura que su pregunta tenía un sesgo frente al tema de El Ubérrimo y habló sobre cómo desarrollar el potencial agropecuario de las tierras en Colombia y recordó que “quienes por mucho tiempo desojaron a las personas de sus tierras fueron los violentos”.

Agregó que busca que en el país “la defensa de la persona que ha comprado la propiedad honorablemente, la trabaja, genera empleo, le da posibilidades a muchas personas sea real para todos los colombianos” y que no se podía “tener sesgos para juzgar a las personas que le han permitido en el desarrollo de una empresa honorable generar empleos de calidad”.

Pero eso no dejó satisfecha a la joven, que le pidió que contestara si estaba de acuerdo que hay concentración excesiva de la tierra en Colombia, y le pidió que contestara sí o no.

Duque no lo hizo y le dijo que antes de hablar de concentración quería mencionar “un problema más grave y es que la gran mayoría de la tierra en Colombia no tiene titulación”. Laura le recriminó que no estaba contestando su pregunta y Duque finalmente aceptó que “hay concentración en algunos lugares del territorio, pero que en otros hay muchísimos minifundios que no tienen el acompañamiento para tener actividad productiva”.

Laura lo interrumpió, y le pidió nuevamente que explicara qué haría respecto a la concentración de la tierra, pero Duque solo finalizó diciendo que había que “quitarnos los sesgos y entender que la verdadera vocación del desarrollo agroindustrial de Colombia es el matrimonio del pequeño productor y el desarrollo agroindustrial”.

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Más temas

Otra de las preguntas que no contestó concretamente el candidato del Centro Democrático fue sobre sus estrategias de campaña. Julián Triana, abogado, le recriminó a Duque:

“Usted y su partido cada vez que tienen la oportunidad nos dicen: ‘O votan por nosotros o nos vamos a volver otra Venezuela’. Yo soy joven y creo que nuestra tarea es hacer política innovadora y con argumentos. Usted no solo es el candidato más joven de la contienda electoral, sino que está bien preparado ¿por qué construir una campaña electoral desde el miedo y no con argumentos?”

Duque no quiso contestar puntualmente la pregunta y solo se remitió a relatar cómo empezó su campaña presidencial en las regiones y cómo llegó a ser el candidato único de la coalición de derecha. La única cercanía a responder la pregunta fue asegurar que él ha pedido “superar los debates anacrónicos de izquierda y derecha y mirar hacia adelante”.

Además aseguró que “los discursos populistas, los discursos que quieren estigmatizar sectores, los que incentivan el odio de clases, no son discursos que queremos en Colombia, y ese debate hay que darlo en democracia”.

Sin embargo, Julián le recordó que es precisamente eso lo que han hecho desde el Centro Democrático:

“Candidato, yo reconozco que usted tiene propuestas, no he dicho lo contrario. El problema que yo veo como joven es que las vallas publicitarias que su partido pone en las principales avenidas, las cuñas radiales y cómo termina su discurso, apela al miedo y no a las propuestas que tiene”.

En la misma línea de Venezuela, Sandra Arias le preguntó cómo restablecería la relación con el presidente de ese país, Nicolás Maduro, y cómo solucionaría la crisis migratoria de venezolanos a Colombia.

La primera parte de la pregunta no la contestó, pero sí aseguró que buscaría en que instancias internacionales le abran una investigación formal a Maduro como dictador.

Entre tanto, sobre la migración masiva afirmó que espera lograr un estatus de protección temporal para dar oportunidades de empleo a los venezolanos, y agregó:

“Lo primero que yo quiero es que tengamos un fondo de asistencia humanitaria. Hay unos recursos que estaban previstos para entregárselos a Naciones Unidas para un monitoreo sobre la desmovilización de las Farc, que perfectamente se pueden utilizar en este momento para ese fondo”.