Y es que Germán Vargas Lleras, ante una Eva visiblemente intimidada, terminó dominando la entrevista, con temas aburridos para una franja dominical familiar.

Antes de que llegara la esposa, Vargas Lleras aprovechó el relato de los atracos en el parque del Virrey para darse garra hablando de su propuesta de seguridad: más policías, más cárceles, acabar con los CAI (porque se le apareció uno por el camino), combatir la reincidencia, integración con la seguridad privada, más tecnología y cámaras, acabar con el Inpec.

Y Eva cayó en la trampa del político y resultó hablando de la reforma a la justicia. Ahí el ‘rating’ debió estar a los niveles del Boletín del Consumidor. Y para levantarlo, apareció… ¡Horacio Serpa!

En ese momento muchos televidentes recordaron que existía la televisión por cable y Netflix.

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Del ‘entretenido’ tema de la justicia, Eva pasó al de los personajes corruptos que rodean a Vargas Lleras. Luego, para seguir tratando de levantar el ‘rating’, apareció ¡José Obdulio Gaviria! evaluando a Vargas Lleras, quien volvió a recordar que había tramitado 42 leyes para luchar contra la corrupción.

Lo ha repetido tantas veces que algo le dijo a los televidentes que hay que incluir el 42 en los próximos números que jueguen en Baloto.

Ahí fue cuando apareció Luz María, para ‘rescatar’ a Eva, Vargas Lleras y los televidentes del aburrimiento, con esta ‘divertida frase’, una cuña para su marido:

“quiero decirle, Germán es el funcionario que más ha licitado, que más plata ha tenido a cargo suyo sin ningún escándalo”.

Es decir, quiso rescatar una entrevista aburrida… con más aburrimiento.

Había tan poco de donde cogerse para decir que le había sacado el rostro humano de Vargas Lleras, pero Rey trató de destacar que el rostro del candidato se había iluminado con la llegada de su esposa. Pero la cámara lo que mostró fue un beso normalito, no muy iluminado, como lo que se dan a seguidoras en la campaña.