¿Por qué son significativas esas formas de comunicarse?

Lo de los conteos fue obvio desde que comenzó a hablar de los impuestos, donde expuso “3 medidas que son muy importantes: la primera, profundizar la factura electrónica…; la segunda, que utilicemos nuevas tecnologías informáticas para detectar movimientos atípicos contables…; y tercero, que vayamos incentivando la mayor formalización, diferenciando tarifas…”.

Cuando habló de la corrupción, vuelve y juega: “(Primero), yo quiero empoderar al ciudadano para que denuncie con facilidad; segundo, que saquemos adelante efectivamente la extinción de dominio exprés, para quitarles a los corruptos hasta el último peso de su patrimonio; tercero, que nosotros le podamos decir a los corruptos que vamos a endurecer las penas…”.

Cuando habló de cómo manejaría los recursos públicos para llevar a cabo los programas, otra vez la enumeración: “Primero, eliminar el derroche…; 2, una reforma a la administración pública para que hagamos más con menos, con más eficiencia; 3, que nosotros podamos de manera absolutamente clara reducir la evasión de renta y de IVA…”.

Cuando habló sobre los problemas ambientales, el patrón se repitió: “Lo primero que quiero decirle a los televidentes… que la flota de servicio público empiece a migrar a tecnologías limpias; segundo, yo he sido autor con el representante Federico Hoyos de la ley que impulsa los carros eléctricos en Colombia”. Y el tercero, se le olvidó.

Cuando habló de reforma política, nuevamente apareció el fantasma de Adriana Tono, o el de Yamid Amat, que es el inventor del formato.

“La primera, que nosotros impongamos requisitos para poder llegar al Congreso; segundo, que nadie esté más de 2 períodos por cámara para que haya una renovación constante de la política; tercero, que nosotros tengamos listas cerradas con democracia dentro de los partidos…”.

¿Qué hay detrás de esa muletilla de los conteos?

“Duque es un buen aprendiz. Se nota que está siendo exigido en el modelo de exposición frente a medios, pero lo está haciendo de una manera literal, tipo cartilla. La primera o segunda vez suena creíble, pero cuando la gente lo comienza a escuchar de manera repetitiva, encuentra que es un monólogo aprendido y genera incredulidad”, explicó Mario Morales, experto en comunicación de la Universidad Javeriana.

Es clara que la utilización del recurso le restó espontaneidad, a pesar de que en su preámbulo siempre les habló a los colombianos, a quienes se dirigió no solo de palabra sino con su mirada (siempre dirigida a la cámara).

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“Ese fue un truco recién aprendido; es un alumno eficiente: con la excesiva concentración ante la cámara evidencia querer cumplir con la tarea adecuadamente. No quitar la vista de la cámara también refleja esa sensación de que está recién entrenado en esa materia, lo que también le quita espontaneidad”, dijo Morales.

Morales cree que incluso hubo cosas menos evidentes, como el caso de atragantarse con la saliva, lo que habla de su nivel de estrés personal “por recordar de memoria un mensaje que no es suyo”.

Morales dice que esto fue especialmente evidente cuando fijó su posición en contra del matrimonio igualitario, con el que estuvo de acuerdo cuando el presidente Barack Obama lo aprobó en Estados Unidos.

“Esa expresión corporal obedece a que no está siendo honesto consigo mismo y tiene que tragarse los sapos que no tienen que ver con sus credos”, concluyó Morales.

Aquí puede consultar el debate presidencial completo, de Teleantioquia y Semana.