En la de Invamer, por ejemplo, tiene 10,7 %, comparado con el 26,7 % de Petro y el 45,9 % de Duque; en la de Yanhaas tiene 9 %, comparado con el 24 % de Petro y el 40 % de Duque; en la Guarumo tiene 10,4 %, comparado con el 22 % de Gustavo Petro y el 35,4 % de Duque, y en la del Centro Nacional de Consultoría (CNC) tiene 13 %, comparado con el 26 % de Petro y el 42 % de Duque.

Una gran paradoja para un candidato que lideró las encuestas hace muy poco y llegó a ser considerado presidente. “No haber sido sometido a las consultas significó que renunció a la publicidad, exposición y atención de los medios, que tuvieron los que sí participaron”, dijo Coronell a Vicky Dávila en La W.

El periodista agregó que Fajardo es inviable porque “piensa que es inmune a la realidad: que el país se debe articular alrededor de él y no que él se debe moverse de acuerdo con las circunstancias que padece el país”.

Finalmente, Coronell dijo que a eso hay que sumarle que es una persona que no asume posiciones fuertes (es tibio), y que en algún momento cosechó ‘viento de cola’ (impulso), por no asumirlas. “No soy uribista ni antiuribista, no soy ni santista ni antisantista, y terminó siendo ni chicha ni limoná”, dijo.

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Como resultado de la arrogancia por estar en la cresta de la ola de las encuestas, Fajardo rechazó la oferta de De la Calle para hacer una alianza, porque le parecía que él representaba las maquinarias, la politiquería y la corrupción.

Pero ahora lo volvió a buscar. “Humberto de la Calle es el más sensato, pero el menos viable”, dice Coronell. Pero sumando la intención de voto de Fajardo y de la Calle siguen muy lejos de Petro.