En estricto rigor, eso no es debate, que significa, según la Real Academia, controversia. Lo que hubo en realidad fue exposición. Y ese fue el resultado a pesar de que se adoptó un modelo que supuestamente permitía la interacción.

En un primer segmento, se le formulaba a cada candidato una pregunta, que podía responder en 1:30 minutos. Luego, los moderadores podían repreguntar y el candidato responder en 30 segundos. Los otros candidatos podían referirse al mismo tema también en 30 segundos.

En un segundo segmento, se les formulaba la misma pregunta a los 4 candidatos, que tenían 1:30 minutos para responder. También hubo un segmento de preguntas para respuestas de sí o no.

Y funcionó ¡tan bien! que Rodrigo Pardo, representante de la revista ‘Semana’ y uno de los moderadores, destacó los resultados. “Había alguna prevención, que estamos en un clima político muy polarizado, que no se puede hablar. Hemos demostrado que se pueden exponer las diferencias, que se pueden plantear puntos de vista distintos sin necesidad de agravios, con mucha altura”, dijo Rodrigo Pardo.

El candidato Germán Vargas Lleras coincidió: “Me sentí muy a gusto; ojalá todos los debates que tengan lugar en el futuro conserven la misma altura que ha tenido hoy”.

El planteamiento de Pardo entraña una relación causa-consecuencia falsa (un falso dilema): que si hay debate, hay agravios; que si hay confrontación de ideas, hay agresión. Este planteamiento es muy similar al que llevó al candidato Sergio Fajardo a ser calificado de ‘tibio’, pues no fijaba posiciones con el argumento de que no quería entrar en el terreno de la ‘polarización’, pero que en realidad reflejaba su cómoda posición en las encuestas.

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La inexistencia del debate la notó más de uno. “Me parece que faltó debate entre ellos”, dijo Darcy Quinn, periodista de Caracol Radio. A lo que Darío Arizmendi y Erika Fontalvo dijeron al unísono: “¡No hubo debate!”.

Jorge Restrepo, analista de RCN Radio, dijo que Germán Vargas es el rey de los debates, “lo que pasa es que como no hubo confrontación, no pudo exponer esa gran habilidad para volver trizas a los demás”.

“A mí me parece que el formato es absolutamente contradictorio. Aquí se trata de ver la diferencia de las ideas y la conversación entre ellos (los candidatos). Se está imponiendo lo políticamente correcto, frente a la necesidad de conocer la verdad. Pareciera que nos gustara más las normas de urbanidad y la voz en bajo para tratar de esconder que somos un país sectario, y no hablar con la claridad que se necesita para elegir presidente de la República. Es un debate maquillado, con la máscara de lo políticamente correcto que no le hace bien a la democracia”, dijo Mario Morales, experto en medios de la Universidad Javeriana.

Los periodistas de Caracol creen que el problema fue derivado del número de candidatos, lo que obliga a dosificar los tiempos. Si bien eso es cierto, no es menos cierto que los moderadores cumplieron el papel casi que exclusivo de adjudicar la palabra por turnos con preguntas muy generales. No confrontaron las afirmaciones de los candidatos, no estuvieron a la caza de contradicciones, coincidencias, mentiras. No propiciaron la confrontación de candidatos. No cumplieron el papel de sintetizar ideas, traducirlas, un trabajo que agradece la audiencia luego de discursos “tan políticos”.

Por ejemplo, cuando se dio la oportunidad de hablar de la dosis personal de droga, claramente se hizo obvia la coincidencia entre Germán Vargas e Iván Duque (que la atacan) y la más tolerante de Sergio Fajardo y Gustavo Petro.

¿Por qué no preguntaron cómo buscan acabar con ella? ¿Desconociendo las sentencias de la Corte Constitucional? Y ni qué decir de cuando se habló del tema de impuestos.  ¿Por qué no bajaron el tema de la reforma de la justicia al ciudadano de la calle?

Si no se acaba la excusa del tiempo, es probable que toque repetir el mismo modelo de concesión de la palabra por turnos, pero agravado porque faltó Humberto de la Calle, que aún tiene opción, y que no asistió.

¿La única oportunidad de probar un modelo diferente es en segunda vuelta, cuando solo habrá 2?