Montoya dejó la F1 por exceso de política y por la vida nómada

Así lo dejó ver en una entrevista previa a las 500 millas de Indianápolis, que se correrán este domingo.

 
Getty Images

El colombiano Juan Pablo Montoya ha pasado por todos los escalones en materia de carreras de coches, pero, tras rebasar la cuarentena el pasado mes de septiembre, ha encontrado el verdadero motor de su pasión en la Indycar, hermana pequeña de la Fórmula 1 en Estados Unidos: divertirse al volante.

Este domingo partirá desde la 17ª posición de la parrilla de salida de la edición 100 de las 500 millas de Indianápolis, mítica carrera de la que es el último ganador.

Montoya es, ante todo, uno de los escasos pilotos que ha participado en todas las categorías del automovilismo: Indycar, Nascar, Fórmula 1, resistencia. Solo el rally escapa al currículum del expiloto de Williams y McLaren en los años 2000.

Si se le pregunta por el lugar donde más se ha divertido, responde sin titubear: “Aquí”, señalando la pista de St. Petersburg en Florida, circuito en el que comenzó a mediados de marzo la temporada de Indycar.

“Todos los coches son equivalentes. Así que no es tan importante en qué escudería está cada uno. Tenemos la garantía de ser competitivos”, proclama. Pero él pertenece a la escudería Penske, la más prestigiosa, que este año celebra su medio siglo en la Indycar.

En Indycar hay muchos factores que entran en juego, no solo la velocidad del coche. Hay mucha estrategia en la carrera por parte del piloto”, añade.

Demasiada política

Montoya ya está lejos de la órbita de los intereses de Europa en la Fórmula 1, los rallies o las carreras de resistencia; sin embargo, dista mucho de haberse retirado de la práctica deportiva a alto nivel.

Cuando afirma haber encontrado diversión en la Indycar no lo hace de cara a la galería, pese a que las primeras canas pueblan su cabellera y cuenta con un ligero sobrepeso que sería imposible de ver en la Fórmula 1.

Líder de la escudería Penske desde 2014, el colombiano alcanzó pronto la cuarta plaza del campeonato, antes de conquistar el año pasado las 500 millas por segunda ocasión en su carrera, quince años después de su primer triunfo.

2015

2000

Aquella victoria en el 2000 le abrió las puertas de la fama en su país y de la Fórmula 1.

Sin embargo, su paso por la principal competición automovilística no cumplió todas las expectativas, pese a que disputó 94 grandes premios entre 2001 y 2006, ganado carreras como el prestigioso Gran Premio de Mónaco en 2003.

Pero para este padre de familia con tres hijos, la vida nómada de un piloto de F1 no era la ideal. Fue así como decidió concentrarse en el automovilismo de Estados Unidos.

Nascar, resistencia, con una victoria en las 24 Horas de Daytona en 2008, para finalizar en la Indycar, una categoría en la que destaca la proximidad de los aficionados: “Aquí todo se hace por y para los aficionados”.

Preguntado sobre si echa de menos la Fórmula 1, su respuesta es también clara: “No, hay demasiada política. Cuando era joven es lo que soñaba con hacer, gané carreras, pero es vergonzoso, hay mucha política. No se puede destruir lo que representaba la Fórmula 1 en el pasado”, explica.

Un mensaje a vísperas del Gran Premio de Mónaco de F1, el más ‘glamuroso’ de la temporada, y que cuenta con el nombre del colombiano en su palmarés.

Thomas BACH
AFP

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  • - AFP

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