El jugador argentino, nacionalizado paraguayo, era buscado por la interpol por la acusación que recae sobre él. Lo detuvieron con “fines de extradición” por los cargos de “abuso sexual reiterado agravado (…) en agravio de una menor” cometidos presuntamente entre 2012 y 2016, informó la fiscalía general.

La captura de Fabbro, de 35 años y hasta hace unas semanas jugador del Club Lobos BUAP del fútbol mexicano, fue requerida por la justicia argentina para prevenir una posible huida, sin embargo desde la primera semana de diciembre estaba fugado.

El futbolista fue capturado en San Andrés Cholula, un municipio de Puebla con una fuerte dinámica comercial.

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Sin embargo, algunos medios paraguayos, como La Nación, aseguran que Fabbro decidió entregarse y fue él quien pidió ser extraditado, aconsejado por sus abogados.

“Estaba en un hotel de la zona, la búsqueda incluía a la Interpol”, dijo una fuente de la misma procuraduría bajo anonimato. “El sujeto fue asegurado sin uso de violencia ni afectación a terceros”, dijo, por su parte, la fiscalía en un comunicado.

En la temporada del fútbol azteca que recién concluyó, Fabbro jugó 14 partidos con un gol en su cuenta.

Fue parte de la selección de Paraguay y en Argentina jugó para Boca Juniors y River Plate como volante ofensivo. Actuó también en Once Caldas de Colombia, Guaraní y Cerro Porteño de Paraguay, Mineiro de Brasil, Universidad Católica de Chile y Chiapas de México.

Con AFP.