“Trabajamos con la previsión de que los cuerpos lleguen a mediodía del viernes, pero aún no tenemos una posición definitiva de la Fuerza Aérea Brasileña [FAB] sobre la operación de salida de Medellín”, afirmó Andrei Copetti, asesor de comunicación del Chapecoense, en rueda de prensa.

La directiva del club espera que 51 cuerpos sean velados en el Arena Condá, entre futbolistas, miembros del club y periodistas de la región.

El presidente de Brasil, Michel Temer, podría acudir a la ceremonia, pero aún no hay confirmación oficial.

La previsión es que, una vez lleguen los cuerpos al estadio, los familiares puedan velarlos en la intimidad durante una hora.

Será entonces cuando se abran las puertas del Arena Condá para que los ciudadanos se despidan de sus héroes durante cuatro horas, antes de que partan a sus ciudades de origen.

Los hinchas, sin embargo, no podrán acceder al gramado, que este jueves ya comenzaba a recibir las estructuras metálicas donde se velarán los cuerpos.

“Como precaución, y para impedir que se convierta en una ceremonia interminable, solo vamos a permitir que se aproximen a los ataúdes los falmiliares y allegados de nuestros amigos que se fueron”, informó Copetti.

Los vecinos de esta ciudad de 200.000 habitantes que aún trata de procesar la tragedia deberán permanecer en las gradas.

“Vamos a poner pantallas en el área externa, ya que el Arena tiene disponibilidad para 19.000 personas y trabajamos con la hipótesis de que pueden concentrarse unas 100.000 en los alrededores del estadio”, dijo el portavoz.

Mientras la prensa filtra las conversaciones entre el piloto del avión donde murieron 71 personas y se cuestionan la decisiones de la compañía, en un Chapecoense todavía conmocionado solo quieren centrarse, de momento, en la despedida de su gente.

Con AFP.

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